¿Cuál es tu función y desde cuándo colaboras con Arketipo?
Seis años. Me dedico a todo lo que se fabrica con fibra de vidrio, desde autocaravanas hasta sillones.
¿Qué es Arketipo para ti?
Una familia. Conozco a Lorenzo desde que tenía cinco años, pero solo hace poco que he empezado a colaborar con él y con el equipo de Arketipo. Mi trabajo es un reflejo de Arketipo, es decir, una nueva forma de pensar. Me contactaron para hacer algo que nadie más era capaz de hacer, y después de seis años sigo aquí.
¿Cuál es la obsesión que inspira tu trabajo?
El tiempo y el clima. Son nuestros amigos y enemigos a la vez. La fibra de vidrio es un material muy sensible, que no se usa mucho en el sector del mobiliario (¡por no decir que nunca!), y seguro que hay una razón. Los factores atmosféricos juegan un papel fundamental y a mí me preocupa sobre todo la humedad, porque puede provocar más de un problema en el producto final.
¿En qué se reconoce un producto excelente?
Depende de lo que busques. El producto al que me refería antes, ese que nadie era capaz de hacer, tenía que tener un acabado superficial que, para un técnico en fibra de vidrio, es «un error». En cambio, a ojos de Lorenzo, es una solución estética sofisticada.
¿Cómo se alcanza la perfección?
Con la práctica. Y a veces también viendo las cosas desde otro punto de vista, como en el ejemplo anterior. Tener el valor y la audacia de cambiar de perspectiva es un don que, a menudo, te lleva a cometer errores, pero si das en el clavo… es lo más parecido a la perfección que te puedas imaginar.